domingo, 23 de octubre de 2016

Mi arte sublime, maravilloso e incomprendido.



Bienvenidos de nuevo al mundo de lo absurdo.

Kamishibai.
Esta vez os voy a contar mi experiencia en el festival Índice que se organizó en el TEA de Santa Cruz de Tenerife hace ya unas cuantas semanas. En este taller te podías apuntar a una serie de talleres y bueno, yo tuve que ir casi obligado por el ciclo de Animación Sociocultural que estaba cursando. El taller que escogí para este festival fue el de kamishibai. El Kamishibai es un tipo de cuentacuentos con láminas que  surgió en Japón y que estaba orientado para públicos de un estatus social más bien bajo y bueno, para una información más completa siempre podéis entrar en Wikipedia y me ahorro yo una explicación más extensa ya que este post no va de explicar en profundidad en que consistía, sino más bien en contar mi experiencia en el. 

Hago un indeciso en este párrafo para decir que esta publicación es por incentivo de un buen amigo que le hable del taller que le mostré lo que hice y me motivo a publicarlo por aquí. 

Durante el desarrollo del taller hicimos un único ejercicio ya que no se disponía de mucho tiempo. Por lo general, un taller en condiciones dura cerca de las cuatro horas y aquí apenas contábamos con una hora y media. El instructor nos propuso a hacer el siguiente ejercicio: Cada uno teníamos dos folios diferenciados por la letra ‘’A’’ y ‘’B’’. En el folio A teníamos que escribir cuatro preguntas: ¿Quién es? ¿Qué es?, ¿Cómo es? y ¿Qué hace? A esas cuatro preguntas teníamos que inventarnos un personaje y una historia breve a modo de descripción. En la cara B teníamos que hacer un dibujo de lo que habíamos escrito en la otra hoja. Mi descripción fue la siguiente:
 ‘’Él es aguacate. Él es un perro muy peculiar y especial. Realmente no hace nada, pero a la vez lo hace todo. Se encuentra atrapado en un plano en dos dimensiones y su sueño es viajar a un plano tridimensional porque siente curiosidad por saber que se siente persiguiéndose la cola. Tristemente, él sabe que es una ilustración, así que con sus ojos peculiares, pone mirada de perro triste e incomprendido y pide que le dibujen una cola más larga’’

Como comenté más arriba, la segunda parte del taller era dibujar lo que habíamos escrito ya que eso sería usado como lámina para contar el cuento. Los que me conocen bien, saben que mi forma de dibujar no va más allá de lo rupestre, de echo me considero un pionero en este tipo de arte incomprendida en el siglo XXI, vamos que soy de los que aún dibuja muñecos de palo y soles sonriendo… Bueno como iba comentando, llego la parte de hacer el dibujo y el resultado, fue el siguiente: 
Aquí esta aguacate, una muestra de mi arte sublime e incomprendido.















Siento abrumaros con tan maravillosa obra de arte, pero es que de verdad sentía que tenía compartirlo y porque tambíen me incentivaron a publicarlo porsupuesto.

Sin más dilatación, me despido pensando en si aguacate se encontrará bien en se plano bidimensional y si conseguirá escapar de el en algún momento de su vida dibujil.
 

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